martes, 8 de marzo de 2011

DESPERTAR DE LA CONCIENCIA O CONCIENCIA DESPIERTA

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Perspectiva Distinta, fórmula XQ4TMUDespertar de la Conciencia.

CONCIENCIA DESPIERTA - DESPERTAR DE LA CONCIENCIA.

 AUTOCONOCIMIENTO y el SENTIDO DE LA VIDA



Continuación del tema de la Violencia – IRA.
Jorge Julio Otterstein


Sabemos que en algunas órdenes de conocimiento profundo, como es el de las Gnosis, el desdoblamiento astral en forma consciente es fundamental, pero… ¿Cuántas personas pueden lograr esa facultad? Quizás, no muchas a causa de diversas razones, inclusive por la falta de coraje y de voluntad del individuo para poder experimentar en esas regiones. Pero aunque el desdoblamiento astral es fundamental para el crecimiento espiritual y el despertar de la conciencia, no es la única forma para que al menos se pueda intentar avanzar. Es por ello, que a partir de la misma densidad de la vida cotidiana, podremos lograr una especie de desdoblamiento consciente en una forma muy sencilla en el mismo plano físico durante cualquier circunstancia diaria.

Entonces, si el desdoblamiento astral es fundamental para aspirar a la Conciencia Despierta, tomar conciencia de la vida es elemental en el plano físico, para lo cual la reflexión personal es primordial en cada momento y circunstancia de la vida cotidiana. Quizás, no lograremos con ello la Conciencia Despierta, pero al menos estaremos despiertos al tomar conciencia de nuestra vida.

Aunque es algo que no es muy común, que el reflexionar y el tomar conciencia de la vida se logre en el momento que esté próximo (en tiempo) al instante de ocurrido el hecho en sí, mientras más acerquemos esa reflexión y conciencia, la vida se nos hace más armoniosa y clara. Así, si se dice que como es abajo es arriba, como por añadidura será posible trasvasijar un principio elemental hacia otros planos superiores y aunque no tengamos plena conciencia en ello.

Como cada día que pasa, nos atrapan más actividades y cosas de la vida diaria, por esa razón quizás se nos haga muy difícil pensar siquiera dedicar un momento a la reflexión o lograr plena conciencia de los hechos de la vida. Pero así y todo, es posible iniciarnos en este tema a partir de lo más simple y modesto cada vez que sea posible: Al caminar por la calle, en el microbús, en el metro, en un viaje, en la mesa, etc., etc. En todo lugar, es posible llegar a reflexionar sobre las cosas de cada momento y así hacer de esto un hábito que con el tiempo se hará costumbre y cada vez más fácil.

Lo más importante es llegar a lograr que la reflexión y la conciencia de los hechos que a uno le sucedan, se acerquen lo más posible al instante en que ocurran las circunstancias de nuestra vida y ya sean sobre cualquier cosa: Con una Mariquita o Chinita que se nos posó en una mano; aquella mosca que matamos; lo que comimos hoy; la lujuria presente en la calle o en las noches; la ira presente que hace que el dolor físico sea más doloroso y sufrido; cuando no podemos tolerar al que piensa distinto; aquel árbol que me acompaña; el gran valor de una Madre... en general, cualquier cosa y circunstancia de la vida por mínima y modesta que esta sea y en cualquier lugar.

Es importante también, que esta práctica debiera ser natural y entretenida para así hacerla como algo de nuestra rutina diaria y no tomarle fastidio a algo obligado e impuesto.

¿Porqué la reflexión y el tomar conciencia debieran estar presentes lo más cercano al momento del evento mismo?

Lo extraordinario de la Reflexión y el tomar Conciencia de la vida, es que en el mejor de casos esto ocurra en el mismo instante en que se produce nuestra acción o evento en el cual estamos involucrados o identificados, porque así sería como estar despiertos en ese mismo plano de la vida física.

Pero aun así, aunque eso se vea como algo muy difícil de lograr, es interesante que el tiempo transcurrido al momento de la reflexión y conciencia de los eventos ocurridos, se acorte los más posible con respecto al instante mismo en que se ha producido cada hecho, porque de esa forma la vida se hará maravillosamente más clara y llevadera, que dejar pasar una eternidad para reflexionar.

La clave consiste en acortar los tiempos entre el instante que ha sucedido el hecho y el momento que llega la reflexión en paz y serenidad. Mientras más se acorta, mayor podrá ser el avance de comprensión espiritual.

Cuando no hay reflexión y tampoco tomamos conciencia de la vida, es como vivir en forma mecánica y recurrente atrapados por esa inercia de la vida cotidiana y de nuestros malos hábitos de cada día.

Podemos hacer las mismas cosas de la vida diaria, pero muy distinto y saludable es el reflexionar y tomar conciencia de la vida. De esta forma, vivimos la vida. De la otra, en forma mecánica, sólo sobrevivimos y con más sufrimientos y amarguras.

Los sufrimientos y amarguras, pueden ser por largos periodos, dolorosos y recurrentes, hasta que por fin logramos reflexionar y tomar conciencia de la vida. Porque el dolor físico y moral, serán tolerables en serenidad y en paz al existir la reflexión y al tomar conciencia de la vida.

Al tomar Conciencia de la vida, podemos llegar a saber, entender, admitir, asumir, comprender y reconocer, que la ira existe y que ésta está presente en todas y cada una de nuestras angustias y dolencias. Es más, cuando no hay reflexión, nos aplicamos voluntariamente la ira a nuestra misma mente y cuerpo humano, inclusive sobre hechos, malestares y amarguras de terceras personas y además de historias subjetivas y ficticias.

Una persona podrá estar mucho tiempo o quizás años sufriendo en orgullo y amarguras sobre circunstancias de diversa índole, pero puede llegarle aquel día, aunque que pasen años, que por voluntad propia descubra que existe la reflexión y el tomar conciencia de la vida. En ese momento, le habrá llegado la paz y la armonía en gran parte de sus días…

El tomar conciencia de la vida y el reflexionar con humildad, no significan haber superado totalmente a nuestros defectos y problemas, pero así, es un paso muy importante para lograr comprender a aquellas dificultades, y sobre todo, podremos llegar a controlar a aquel proceder o circunstancias que nosotros mismos inducimos en forma sistemática y voluntaria, como es el caso de muchas derivaciones de la misma ira.

La ira, es el principal defecto que no ha dejado vivir en paz y en armonía a toda la humanidad. Y ésta IRA y toda su legión de defectos asociados, se manifiestan tanto en forma voluntaria, espontánea y sistemática.

El sólo hecho de pensar en el resentimiento hacia a alguna persona, es ira voluntaria; el pensar en el rencor y venganza hacia una persona, es ira sistemática; el disfrutar con la morbosidad de la violencia real y ficticia, es ira voluntaria de realimentación mental de la misma ira; la envidia y toda su elaboración, es ira sistemática; si voy conduciendo un automóvil y saco la mano por la ventanilla haciendo un ademán grosero al conductor de otro automóvil, es ira espontánea y descontrolada; cuando descalifico y prejuzgo a alguna persona o institución, es ira voluntaria; en fin, cientos o miles de ejemplos podemos encontrar a cada momento de nuestra vida diaria y que en la medida de lograr reflexionar y tomar conciencia de que existe la vida, lograremos hacer de nuestra vida algo muy distinto al verla desde una perspectiva distinta.

A veces decimos “reconozco que soy defectuoso y por eso hago tal cosa” pero al ir más allá reflexionando y tomando conciencia, comprenderemos que aquella frase y tantas otras muy parecidas, son únicamente justificaciones para inspirar lástima sobre algo que en definitiva hacemos en forma voluntaria y sistemática. Todos nosotros podemos controlar al ego o defecto humano, lo difícil es cuando hemos transformado a aquel defecto en un sistema de vida y ya sea como hábitos, vicios y adicciones.

Una persona, por ejemplo, es muy grosera y blasfema a cada momento, que es algo derivado de la ira, en un momento especial de acuerdo a su entorno social, no blasfema; y eso ocurre porque el individuo ha decidido voluntaria y sistemáticamente cambiar de parecer y no decir groserías en aquellos instantes selectivos. Lo que significa que esta persona está conciente de aquello porque maneja su vocabulario a voluntad. Lo mismo sucede con la mayoría de nuestros defectos, vicios y adicciones.

Si no pudiéramos controlar la ira, como muchos dicen, todo ser humano habría asesinado a otro por venganza, por envidia, por orgullo, etc., etc.

No sólo se puede matar a un semejante en hechos físicos consumados, sino que en los orígenes mentales al negar su vida cuando prejuzgamos, injuriamos, discriminamos, descalificamos, etc.

Si estamos participando en una Iglesia de cualquier origen, nos sentimos espiritualmente muy buenos y elevados, sin embargo, fuera de ella, aplicamos el resentimiento a más de alguna persona. Lo que significa, que la ira la podemos controlar a voluntad. Si la ira no fuera controlable, en cualquier lugar, iglesia o fuera de ella, aplicaríamos la ira en forma constante.

Estamos en un club de cualquier tipo, en el que hacemos voluntariamente todas las cosas que hemos aprendido y algunas de ellas las hacemos destacándonos en forma extraordinaria; pero fuera de este club, también voluntariamente hacemos todo lo contrario a aquellas actividades. En otras palabras, voluntariamente y en cierto modo traicionamos al club y nos engañamos a nosotros mismos.

Hablamos mucho de aquello que se llama FELICIDAD y todos decimos que esperamos en que algún día llegue esa felicidad. Sin embargo, la felicidad está presente siempre y en todo momento de la vida. Nada más, que le damos preferencia voluntaria a los vicios y malos hábitos que poseemos desde niños, y esperando erróneamente que sea la CODICIA la que nos dé la felicidad.

En conclusión, mediante la reflexión y el tomar conciencia de la vida, podremos entender que en una y otra vez, sí, es posible llegar a comprender a nuestro proceder que actúa en forma voluntaria y sistemática en casi todos los eventos de nuestra vida... por eso, es importante llegar a reflexionar y tomar conciencia de la vida para poder vivir en paz y en armonía…

Reflexionemos y tomemos conciencia de vida lo más profundamente que sea posible, pero con humildad y serenidad no profundicemos tanto analizando si hemos despertado o no, la conciencia en nosotros mismos…

Continúa el tema con “Qué es tomar conciencia de la vida” y “Cómo reflexionar”


CONCIENCIA DE LA VIDA Y LA REFLEXIÓN HUMANA

¿Qué es tomar Conciencia de la Vida?

¿Cómo se puede Reflexionar?

Tomar Conciencia de la Vida, es el vivir la vida verdaderamente aplicando nuestras capacidades y facultades naturales elementales.
En la inercia colectiva que llevamos, sólo sobrevivimos en el sometimiento y costumbres sociales, pero así no vivimos para lograr la supervivencia.

Las Capacidades humanas pueden parecernos a facultades especiales, pero en realidad todo es más sencillo y natural, porque debemos entenderlas que son como partes de nuestra vida original, y de acuerdo a lo que perciba y experimente la naturaleza de cada cual, es posible experimentarlas. Es decir, poseemos un potencial de vida en capacidades y facultades naturales elementales, y éstas no son cosas extrañas, algo de otro mundo o brujerías, no. Nada más, que en la misma humildad y sencillez de intuir y razonar, podemos relacionarnos con aquella forma de vida que hemos perdido.

Capacidades y facultades elementales:

Capacidad de Admiración; Capacidad de Descubrir; Capacidad de Experimentar; Capacidad de Contemplación; Capacidad de Concentración; Capacidad de Discernimiento propio; Capacidad de Comprensión; Capacidad de Reconocimiento; Capacidad… y todas aquellas capacidades naturales que están en todo Ser humano, pero que las causas de nuestro subyugado sistema de vida no nos permiten desarrollarlas o exteriorizarlas.

La Facultad de Amar; la Facultad del Perdón de Corazón (el perdón proveniente de la razón intelectual no tiene la cualidad de facultad); la Facultad de Autoconocimiento; la Facultad de Mayéutica; la Facultad de Dialéctica y Elocuencia; la Facultad de Intuir; la Facultar de Meditar; la Facultad de humildad; la Facultad de Armonía con la Naturaleza; Facultad de…

REFLEXIÓN

El Reflexionar es como Meditar en profundidad sobre cualquier tema y circunstancia que nos suceda. Es por la Reflexión que llegamos a recapacitar sobre nuestras actuaciones en nosotros mismos y en nuestro proceder frente a los demás.
Para que exista la Reflexión, debe existir comprensión, reconocimiento y humildad. El reconocimiento en serenidad sobre nosotros mismos, nos aclara el horizonte sobre las circunstancias de nuestra vida.


Continúa…



Fuente: Compendio de Reflexiones de ©“Perspectiva Distinta xq4tmu”
©J.J.O.